viernes, 29 de mayo de 2020

La urticaria del poder: por qué pasó una oportunidad en Getxo




El autoritarismo desbocado no es una alergia exclusiva de la derecha rancia e intransigente. Y la demagogia simplista pero efectiva ha estado siempre al servicio de quienes desde el poder o su antesala han cumplido la regla de Goebbels de la repetición que se convierte en verdad de todo a cien, pero en verdad al fin y al cabo. Vivimos tiempos de crispación meditada y horneada entre los que detentan el poder político y quienes también dentro de él pero aspirando a recuperarlo pretenden encuadrar a la ciudadanía en soldaditos de plomo que se fundan defendiendo al gobierno o a los otros gobiernitos en manos de la vocífera derecha. Poco importa que gobiernos autonómicos de ambos signos en los años previos hayan ejecutado idénticas políticas, entre ellas de precarización sanitaria y social. Poco importa que en otras latitudes como la vasca, el presupiesto que tiene la Sanidad es menor del que podía disponer en el anterior ejercicio gracias a un pacto del partido conservador que gobierna Euskadi desde hace 40 años y Podemos. Y ese presupuesto es el que se ejecutará este y el año que viene. La mascarada entre galgos o podencos tiene además un elemento más perverso. Hay quien considera que es necesario defender a capa, espada y balloneta al gobierno "progresista" porque está en juego el futuro del estado de bienestar. Ni este gobierno y sus dos partidos ni ninguna de las derechas pone en cuestión que el estado  de bienestar lleva tiempo enjuagado en reglas ni impugnadas ni reformadas, como el pueblo de Grecia podría explicarnos y relatarnos hasta la naúsealos  soldaditos ciudadanos que veían en Tsipras un impugnador de la dictadura del capitalismo liberal en occidente. Así pues, las batallas son más ficticias que reales, más impostadas que naturales, y sobre todo y principalmente, y he aquí lo soez y real, fundamentalmente estéticas.

El debate emancipador en nuestra sociedad llega demasiado tarde para estar tranquilos. Los independientes de Getxo surgimos en 2011 como un grupo asombrosamente modesto de personas que llegamos a la conclusión de que buena parte de los males de nuestro pueblo respondían a una causa mayor. Las inundaciones de los barrios en la vega del río Gobelas, la proliferación de antenas, la construcción de un teatro que ha triplicado su presupesto tras doce años de obra, la proliferación urbana especulativay la colmatación de suelo rural, la degradación de la calidad del aire y las condiciones medioambientales debido a la proximidad con el puerto de Bilbao, obras adjudicadas a turbias empresas y con propósitos aún más perjudiciales como la del parking de Ibarbengoa o su anterior estación cerrada y hoy obsoleta. Todos estos males respondían a un modo de vida administrado en el que la emancipación política pasa por la toma de poder individual y colectiva. Otros llamaron a esto un poco de tiempo después "empoderamiento de la gente". 

Si en 2011 decidimos formar Independientes de Getxo fue porque considerábamos, como seguimos haciéndolo con más pruebas acada día, que las estructuras de los partidos no solo suponían un obstáculo a esa necesaria emancipación política, sino que eran los gestores de ese mundo administrado cuyas consecuencias antes citadas vivimos como un clonflicto a cada rato. No éramos ni somos un partido aunque figuremos por obligatoriedad legal como tal. En Independientes de Getxo no habrá personas que puedan vivir de liberación alguna, ni cargos por los subir y hacer bajar a otras corrientes o arribistas, y no aspirábamos ni aspiramos a gobernar la sociedad del desastre. Reivindicamos la urgente necesidad de recuperar lo político, frente al dominio de la política, es decir, las camarillas que con tonalidades de un mismo color dan por buena la jerarquía social, la supervivencia dependiente y la sumisión de la ética a la utilidad política.

Por eso abrazamos la incipiente esperanza que pudo suponer en sus primeros días el 15-M antes de que este derivara en una bisoña ilusión de paerttido parlamentario. Por eso creímos en 2015 en la agrupación de electores que fue GUK y que apoyaron también Izquierda Unida de Getxo y Podemos. Por eso seguimos creyendo en 2019 el GUK que presentamos a las elecciones municipales de Getxo. Era un proyecto salido de Getxo para el pueblo de Getxo.

Nos apena pensar que ya no sea así. Que las necesidades y consignas de partido estén derivando en un empobrecimiento donde el mundo se ve bajo el sesgo de seguidores de consignas o enemigos caínitas; que lo que nació con la libertad de no tener muñequeras, sea hoy una sucursal simplona, que lo que pudiera ser reflejo de la diversidad local de Getxo, pueda derivar en la caja de resonancia de una estructura mucho mayor atravesada por el conflicto de querer ser gobierno, y serlo, y querer ser receptor del apoyo de los que impugnan la injusticia y perversidad del sistema y su gobierno.

Los Independientes de Getxo mantenemos la necesidad de fomentar en Getxo y para Getxo un movimiento que posibilite un verdadero debate político. La pandemia que estamos viviendo es un aviso de que puede ser demasiado tarde para la esperanza, pero nunca lo es para la urgencia de darse cuenta. Sin tutelas ni obediencias enmascaradas.

martes, 19 de mayo de 2020

Ocupación policial y una alcaldesa en apuros





El dictador Francisco Franco y todos sus competentes gobernadores militares felicitarían a la alcaldesa de Getxo Amaia Agirre por la toma policial del barrio de Romo. Hacía tiempo que no se respiraba ese aire marcial de los estados de excepción. Y los nostálgicos del antiguo régimen ya saben que aunque tiempos pasados siempre fueron mejores, vendrán nuevos inesperadamente - ya saben, lo de las banderas victoriosas -. Seis furgonetas de la brigada móvil de la ertzaintza más otras seis patrullas tomaron la tarde del 19 de mayo los alrededores del antiguo euskaltegi y la plaza de Gobelaurre donde se celebraba una asamblea en la que había menos jóvenes que policías. El sueño de los gobernantes obtusos es que haya más policías por metro cuadrado que ciudadanos. Desde luego la escena, por grotesca, no deja de causar estupor. Es al mismo tiempo la nauseabunda manera de iniciar la campaña electoral que culminará el 13 de julio, aunque debiera, por coherencia, haberse trasladado al 18 de julio. 

Con apenas un año de anodina gestión, y una insulsez ciertamente memorable, la alcaldesa ha puesto al fín algo de su parte. Y dado que su fuerte no es la sintaxis verbal ni la prosodia, ha recurrido al lema que aquel ministro del interior franquista Manuel Fraga dejara para la posteridad a modo de recomendación para los sucesores: "la calle es mía". La estulticia, tan frecuente en los políticos de partido sin más mérito que el tesón trepil o el apellido, es mala compañera. La necedad es bien sabido que se demuestra andando, y cuanto más camino recorre la persona estulta, mayor es el equívoco. La alcaldesa creerá que no va con ella, porque de haber palos, los recibirán "los de siempre", entre los que no estará ella - su abuelo pensó lo mismo y así le fue -. Los que a palos sacaron a su abuelo de este pueblo, hoy le felicitan por poner el orden donde y como Dios manda. Esa medalla es toda suya. 

Lo cierto es que la fuerza bruta  no es precisamente una buena cortina con la que disipar las responsabilidades. La alcaldesa sigue teniendo sobre su mesa el compromiso adquirido de ubicar un gaztetxe en Romo. Cada hora que pasa es una hora que incumple su merced tal compromiso. Y la maniobra que pretende urdir junto a sus maltrechos compañeros de gobierno, es decir, el derribo de la nagusien etxea, es violar otra vez un acuerdo adquirido con todas las personas mayores de Romo, colectivo al que su partido ha abandonado durante años en residencias concertadas con el gobierno que su partido controla y que ha sido en la pandemia reciente el más vulnerable mientras su partido y usted pedían refuerzo policial para hacer suyas las calles. La alcaldesa esgrime sus votos cuando debiera abrir los oídos y abre los oídos al rumor de los votos. Para gobernantes de este estilo funesto Erasmo escibió un librito hace cinco siglos. Su merced haría muy bien en leerlo. Si no lo entiende, no llame esta vez a la policía. En sus academias no se lee.


martes, 12 de mayo de 2020

Ante el cierre manu militari del gaztxete de Romo



Hace unos meses, creíamos que el talante de la alcaldesa de Getxo, Amaia Agirre, distaba de sus dos predecesores, caracterizados por el impulso cuartelero y la negociación hueca. Ayer una veintena de agentes policiales debidamente armados y operarios municipales irrumpieron en la euskaltegi de Romo para sellar su puerta y ventanas. Desde hace unos meses la euskaltegi había sido ocupada por un colectivo de jóvenes para desarrollar las actividades del gaztetxe que el ayuntamiento no termina de construir pese a haberlo prometido hace cinco años. El solar que conforma el antiguo euskaltegi y la nagusien etxea es desde hace años un azúcar inmobiliario. El ayuntamiento y la diputación tienen un plan para enjuagarlo: un centro que edifique casi tres veces los metros actuales y añada pisos en venta. Nada nuevo bajo el sol del ladrillo.

Es ahora por tanto el ayuntamiento quien ocupa la antigua euskaltegi y pone el barrio de Romo bajo presencia policial las 24 horas del día. Es aquí donde debemos llegar porque la propia alcaldesa afirma que es el orden y la ley lo que debe prevalecer por encima de todo, es decir, de los demás. De los demás porque el orden y la ley no casan muy bien con la gestión cortejil y clientelar de su equipo de gobierno.

La alcaldesa de Getxo da dos pasos de una sola vez. Se desembaraza de un gaztetxe que puede darle rédito ante el electorado conservador y prepara el escenario para el derribo de la Nagusien Etxea contigua.

El cierre del gaztetxe por la policía no despeja el problema de que Getxo acordó devolver un espacio para los jóvenes de Romo. La alcaldesa demuestra que, a pesar de ser una estudiosa y teórica de la resolución de conflictos, tiende a resolverlos con los dedos de los pies.

Buena parte del vecindario de Romo quizá vea con buenos ojos las soluciones policiales para los problemas sociales. Buena parte de la población de Romo asiste a la nagusien etxea que es el mayor centro social para los mayores de todo Getxo. La escena de ayer se repetirá, al menos esa es la intención de la alcaldesa, con los mayores de la nagusien. En Getxo, la derecha como la izquierda no dan da un duro por la nagusien. En el teatreo político -está claro que al menos en esto PSOE, PP y PNV están de acuerdo- en estos últimos añós por otro lado tanto EH Bildu como Podemos han pasado por la rueda de molino consuetudinario de la real politik. Algunos de los mayores que aplaude a la policía desde su balcón dejará de hacerlo cuando esta irrumpa en la nagusien.

lunes, 20 de abril de 2020

El gobierno autoritario y la normalidad



Dos noticias de un diario próximo al gobierno de España resumen lo que estamos viviendo en el país hispano. La primera, "Interior exprime la Ley Mordaza del PP para hacer cumplir el estado de alarma"; la segunda, "La Guardia Civil dice que persigue bulos para minimizar el "clima contrario" al Gobierno y la oposición se lanza en contra". Por arbitrario que pueda parecer el hallazgo y la elección de los titulares, estos demuestran, una vez más, el éxito de la izquierda en gobernar con más orden y ley que la derecha. Los dos titulares dan cuenta de algo que hasta hace poco suscitaba un acalorado debate en los círculos intelectuales y corrillos de al menos un partido ahora en el poder. Aquella crítica y oposición impugnaba tanto la ley mordaza como la entonces policía política - o cloacas del Estado - en labores subterfugias para combatir también  el "clima contrario" al gobierno. Los antiguos impugnadores condescienden hoy con la inconstitucionalidad de los anteriores gobernantes. No es ese el mayor del éxito gubernamental. El gobierno de España ha conseguido llevar a cabo todo esto en una complicadísima operación de control policial y militar no visto ni tan consentido desde los estados de excepción franquista a mediados de los 50. En lo civil, el gobierno también ha tenido éxitos a reconocer, aunque menores que el anterior. Ha sido todo un éxito la suma y resta de infectados y fallecidos diarios.  En cuanto al rédito mercantil, ese que ha convertido la política en la oferta pecunaria al electorado, otro éxito sin parangón en la exención del pago de cuotas a trabajadores autónomos que o recibían esa exención o se daban de baja en el sistema público.  Está por llegar una renta mínima que suena tan bien como indefinida

El gobierno, de mientras libra estas batallas que vienen desde su exterior y las de su interior. Sus dichosas partes pretenden capitalizar para sí la salida de la crisis y su gestión inmediata. El PSOE pone el orden sumario y el cuello firme y marcial; su socio, el gesto hacia "los de abajo" a los que lleva tiempo mirando desde muy arriba. La pandemia que se vive en España ocurre según su propio capricho físico o su declinante fuerza. Ninguna medida ni plan más que el de optimizar los recursos sanitarios tiene efecto ni podrá tenerlo. 

Los creyentes de misa gubernamental recurren a la disonancia cognitiva para creerse que el éxito de estar vivos viene porque un gobierno compuesto por la malvada derecha privatizadora lo hubiera hecho peor. Oximorón.

Desde luego, la pandemia por un lado y la reclusión policial por otra, han traído de sopetón dos verdades que nos han estallado en la cara. La primera, que volver a la normalidad probabablemente sea lo que no tenemos que hacer, ya que el problema puede que sea nuestra pandémica normalidad. En segundo lugar, el hecho de que nuestra especie haya colapsado el espacio natural y que ahora lo deje de ocupar ha hecho que, de repente, aparezcan de noche e incluso ya de día en nuestras calles o entornos cercanos especies animales que estaban antes que nosotros: zorros, jabalíes, nutrias, incluso ballenas.

Dado que a las 20 horas de cada día, según consigna, millones de españoles, y millares quizá de getxotarras, salen al balcón a aplaudir al personal sanitario, en algunos pueblos y ciudades otros profesionales como bomberos, policías o militares aprovechan esa hora pàra hacer caravanas callejeras y probar también el reconocimiento que no tardan en recibir. Sin duda es este un tiempo de mascarillas y "caenas". España es el país que cuatriplica en toda la unión europea el número de multas, arrestos, bastonazos y encarcelamiento a ciudadanos por saltarse el estado de excepción. y el gobierno no acaba de explicarse cómo todo este esfuerzo no acaba de mitigar los efectos del coronavirus. Lo extranjero nunca trajo nada bueno y lo que va contra el gobierno, tampoco.

miércoles, 15 de abril de 2020

Mensaje a la alcaldesa: recapacite



Concejal del ayuntamiento utilizando la mano para levantar la tapa del contendor.



La actual crisis sanitaria hace urgente la adaptación de los contenedores en Getxo. Creemos imprescindible la adaptación de pedal y manilla que el anterior equipo de gobierno en Getxo rehusó, buscando un ahorro económico importante. A día de hoy los contenedores son un potencial foco de contagio para la población de Getxo. De ahí que se hayan implementado tres fumigaciones en lo que llevamos de confinamiento en Getxo. Es hora de que la alcaldesa de Getxo haga frente a esta realidad y al reto de ser proactivo más allá de multar a ciudadanos.

La adaptación podría realizarse de foma paulatina.  Es, además, una reclamación mayoritaria entre la población de Getxo y cuenta con el apoyo de todas las fuerzas políticas menos las del gobierno. Los actuales contenedores sin dispositivos de apertura han sido motivo del mayor número de reclamaciones de la historia de este Ayuntamiento con un aumento de las quejas del 133%.

Vecina de Getxo con discapacidad viendo imposible el uso del contendor


Ha llegado el momento de cambiar el criterio del ahorro por la inversión en accesibilidad y salubridad. No hacerlo supondría ser responsables de las consecuencias de esta pandemia, cuando este equipo de gobierno presume de contar con remanente presupuestario de sobra.

domingo, 12 de abril de 2020

Pasar la pandemia en Getxo sin mirar al mar



Con casi un mes de confinamiento forzoso, la población de Getxo vive varias crisis a la vez: una sanitaria; otra de libertades civiles; y una tercera crisis municipal de respuesta. De la crisis sanitaria sabemos poco, aunque su efecto ha convertido a Getxo en la cuarta población vizcaína en fallecidos por el coronavirus. Los ambulatorios en nuestro municipio han padecido la falta de material y recursos que el resto de ambulatorios de la comunidad autónoma. Mal que bien, la situación se ha normalizado porque los pacientes han visto restringido su accesoy los casos de posible contagio derivados a hospitales que se han visto desbordados. El mando centralizado que el gobierno de Madrid ha ejercido poniendo bajo su control la sanidad y los cuerpos policiales de todas las autonomías solo ha tenido un resultado: la persecución de todo viviente que pise la calle. La policia ha tomado la calle, el aire y el subsuelo y ha echado músculo multando y persiguiendo peatones, repartidores, deportistas y ancianos. 

Por otro lado, ha aparecido lo que antaño se llamaba "tonto de balcón". En este contexto de decreto marcial, nuestro "tonto o tonta de balcón" saca el policía que lleva dentro o el gregario ciudadano que no solo cree en la ley que no comprende sino que se convierte en su más nihilista cumplidor. Los tontos y tontas de balcón delatan a los vecinos que cometen el vil delito o la supina desobediencia de hacer deporte en un jardín o pasear demasiado el perro por la calle o a quien no porte una bolsa de compra. Las tontas y tontos de balcón abundan en Getxo. Y son muy peligrosos. Porque votan con la misma pertinencia con la que obedecen. Visceralmente. En los primeros días del confinamiento, un alto mando de la ertzaintza en una entrevista radiofónica instaba a la ciudadanía a deltar a quienes no cumplieran el decreto de confinamiento elaborado por el gobierno.

La respuesta del ayuntamiento de Getxo a la pandemia ha sido sobresalientemente escasa. En nuestros barrios hemos comprobado que sólo dos noches en este mes operarios de limpieza han desifectado los contenedores de basura. Estos son un evidente foco de posible propagación. Toda persona que eche la basura, por la idiosincrasia del contenedor y a diferencia de los antiguos, tiene que tocar su tapa para levantarla. Desde hace años, se viene solicitando desde partidos y colectivos que los contenedores sean cambiados. La respuesta de la alcaldesa de Getxo a la pandemia en Getxo ha sido aún más decepcionante. En una reciente entrevista-reportaje en Radio Nervión en la que no se notaba nada el montante retributivo, Amaia Agirre recogía del entrevistador el consuelo de que se hace más liviano el confinamiento sabiendo que Getxo goza de la cercania del mar. La alcaldesa reconocía que tiene un plan: esperar a que le digan qué plan tiene el gobierno vasco, Eudel, y la diputación vizcaína. La espera para los getxotarras será mucho más amena mirando el mar desde la ventana, claro está.

La respuesta del gobierno vasco, Eudel o la diputación ante catástrofes ha quedado bien clara con lo ocurrido en el vertedero de Zaldibar. Atajar una crisis como la del coronavirus para quienes aún tienen caliente la desastrosa gestión en Zaldibar da una idea de las espectativas que pudiéramos tener de quienes tienen la arrogancia de ir a las elecciones con lemas como "Es hora de dar lo mejor". Estamos viendo en Getxo lo nunca antes peor visto. Sin embargo, presumimos que las cosas pueden ir a mejor. No porque es imposible empeorarlas - que el gobierno municipal creemos que puede -, sino porque el cambio de vida que nuestra sociedad necesita quizá venga ahora dado por la crudeza de los acontecimientos. 

En vez de buscar una economía especulativa y desarollista, será necesario buscar la economía autosuficiente, donde los barrios rurales de Getxo se mantengan para seguir nutriendo a los barrios urbanos y no desaparezcan bajo la losa de la especulación inmobiliaria que constructores, intermediarios y políticos locales aún contemplan y ansian quede reflejado en el plan urbano que está en ciernes de aparecer. Desde luego, el dispendio municipal en urbanismo y la contratación a las cuatro empresas de siempre puede que cambie. 

Esperemos que cese la construcción de viviendas de 500.000 euros en suelo que debiera preservarse, y que las tres grandes inmobiliarias que están haciendo el agosto en Getxo gracias al partido en el poder, cesen. Esperamos estos y otros muchos cambios en los que habrá que trabajar menos y vivir de una manera suficiente. Estos cambios que debieran haber reivindicado los del "cambio", "la alternancia", los va a traer la pandemia, más cargada de conciencia política que toda la izquierda y la derecha juntas. A esperar mirando el mar.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Coletas y coletazos de Madrid a Getxo






Hay por fin coherencia en Podemos, el movimiento presentado hace cinco años como renovador de la política española. La definición se somete a los dialectos y hechos que ahora este partido organiza y emprende en aras a entrar en el gobierno presidido por el líder socialista Pedro Sánchez. ¿Cual es esa coherencia de la nueva izquierda en España? La que vislumbró desde su nacimiento, la de regenerar el sistema políticos y económico. Es decir, reordenar el extenso cuadro de gestores y mandatarios del estatus quo. El líder de Podemos, Pablo Iglesias Turrión reconocía en la tarde del 21 de noviembre que la constitución tenía su campo fértil. Días atrás puso el carro delante de los bueyes, y avanzó a las obedientes, comprensivas y encuadradas bases moradas que la nueva política, es decir ellas y ellos, se iban a dejar muchos pelos en la gatera de la negociación por entrar en el gobierno español. 

Al mismo tiempo, Elkarrekin Podemos, consumaba un acercamiento en Euskadi al liberal PNV para sacarle los presupuestos. La formación morada no fijaba ni líneas rojas en el diálogo con el PNV, habiendo avanzado un mes antes por boca de su sorprendente líder vasco que Elkarrekin Podemos coincidía con las líneas estratégicas del presupuesto manifiestamente neoliberal que el PNV viene subrogando y con el mazo aplicando en Euskadi. 

Y el escenario de cunnilingus político nos permite hacer ficción, que es la mejor forma de acercarnos a la realidad. Sospechamos, oh pobre chusma dirigida, que el beso de Podemos al PNV se extenderá a los municipios como Getxo. No es que en la inmensa mayoría de ellos Podemos sea de utilidad alguna ni para el PNV ni para nadie. El simbolismo de la entrega es lo que le revierte al PNV rédito. Le pone galones progresistas mientras que prosigue ejecutando una gobernanza obtusa, asfixiante, empobrecedora y clasista. Y Getxo es el paradigma cum laude. 

El arrumaco podemita al PNV tiene la estulta intención política en la que han caído todos los partidos estatalistas. Han pretendido que los cucos cónsules jeltzales no se aventuren por campos excesivamente emancipatorios. A cambio, le han otorgado la hegemonía de la que goza con mayor campo de despotismo, control social, corrupción y quebranza de la cohesión social. A Podemos, como históricamente al PSOE, le viene el síndrome de la rotura nacional. Ahora que se mal negociaba la posibilidad de un nuevo estatuto vasco pactado, apartado el debate sobre la ley de territorios históricos, la carantoña de Podemos trunca todo peligroso debate estatutario y aleja al PNV de ese camino, a costa de darle el camino entero con el que seguir rodilleando bananeramente la comunidad vasca. 

Al tiempo que el líder Napoleón de la granja de la nueva izquierda no consigue salir de una tramoya con el hueco Sánchez panza, la política es un escenario de masacre. Robert Taylor, hoy condenado por delitos contra la humanidad en Liberia, se presentó a finales de los años 70 con este lema: “He matado a tu padre. He matado a tu madre. Y tú me votarás”. Hagamos un préstamo y una torticera analogía. Son los que han recortado los derechos y libertades de la inmensa mayoría de la gente; son los que someten a la miseria física y moral administrando las vidas y apropiándose de las decisiones políticas de la población; son los que gestionan el desastre y lo hacen colectivo. Y les han votado. Pero eso no les hace menos culpables. Por mucho que se pongan la nariz de payaso de la democracia y la demoscopia. Sus pactos en Madrid, en Gasteiz o en Getxo en el presente son la miseria de mañana. Por mucho que se presenten como irrisible alternancia a una derecha señoril y trabuquera. El empoderamiento que antes se reclamaba es más necesario hoy que nunca, la determinación personal y colectiva para desterrar yugos, flechas, clichés y jerarquías.



Posdata: El partido socialista en Getxo y suponemos que el morado van a consultar a sus bases el acuerdo tomado y bien atado por sus jerarquías. Pocos ejercicios de filibusterismo elitista pueden ser tan lamentables. En ese circo de la pantomima participativa es en lo que han convertido a la democracia. 

miércoles, 5 de junio de 2019

Resultados en Getxo




GUK, la candidatura apoyada por Independientes de Getxo, la asamblea de Ezker Anitza en Getxo, fundadores de podemos y vecinos de diferentes barrios de Getxo ha obtenido 900 votos en las elecciones municipales. Nunca son pocas 900 personas que creen en una alternativa local, horizontal y sin obediencias ni tutelajes económicos, de castas ni de partidos. Bien es verdad que no han sido suficientes como para que haya una voz suya en el ayuntamiento. La política no reside únicamente en las instituciones. GUK haremos política fuera de estas. Hace cuatro años confluimos con Podemos, Ezker Anitza y Equo hasta obtener 4.875 apoyos. La decisión de Podemos emitida desde Madrid, y debidamente obedecida en Getxo, de concurrir solo con su organización, y rentabilizar para sí las confluencias en pueblos y regiones con otros colectivos sociales y vecinales que se dieron hace cuatro  años, no ha reportado beneficio para Podemos. En Getxo pierde, como en la mayoría del Estado, la mitad de los apoyos que hubiera podido obtener en confluencia. 

La mala noticia para Getxo es triple. El PNV ha captado un par de miles de votos de la clase media alta adscrita al PP. Con el ascenso de un decadente PSOE en Getxo, alimentado en votos por la impericia de Podemos, hay ya una mayoría absolutista entre PNV y PSOE. En tercer lugar, el libidinoso escarceo de la dirección de Podemos en Madrid con el PSOE para amañar un gobierno, puede añadir harina al pastel de gobierno en Getxo. Es un pastel que el PNV no tiene por qué cocinar, pero sin duda los ingredientes resuellan en gritos por entrar en la fórmula. Así está la nueva izquierda que promete “honestidades” para Getxo. 

La campaña electoral ha tenido un carácter de vodevil. Comenzó con tono lastimero para desenfundar en candidatos resurgidos y ungidos haciendo la guerra contra GUK como si les fuera el sueldo a conseguir del ayuntamiento en ello. Lo más risorio y patético al mismo tiempo es que, en público y en privado, no reclamaban otra cosa. 

Tenemos que hacer, como lo hicimos hace ocho años – entonces con 757 personas dando su apoyo a la candidatura independiente en Getxo – una rotunda respuesta a voces que desde Bildu consideran los 900 votos conseguidos por GUK tirados a la basura por no haber ido a su candidatura. Hay algo de razón politiquera en esto. Esos 900 apoyos de GUK han hecho perder o no conseguir un concejal a Podemos y otro a Bildu. Debemos decir que Bildu no está ni de lejos en condición de reclamar el apoyo de quienes han votado a GUK. No solo porque desde el 2011 ha sacado adelante los escollos más incómodos de la gestión del PNV.  En los ultimos meses ha llegado a negar que las contrataciones directísimas del concejal de deportes a dos de sus cuñadas – socias de su esposa – por valor de 600.000 euros en solo 4 años, contraviniendo la ley de contrataciones, no son el Euskadi way of life que el PNV como partido ha instaurado en toda la comunidad. Ese Bildu que ve pelillos a la mar en estas cuestiones y otras más de corrupción que al parecer ya se le escapan. Rememoremos cuando la izquierda abertzale si disputaba la hegemonia jeltzale en los 90 del pasado siglo y denunciaba los cotidianos casos de clientelismo. Cuando Bildu en Getxo abandone la realpolitik, estará en condición de exigir, pedir el voto de quienes conforman ese espacio social y político en Getxo que hoy representa GUK. 

Mientras tanto, GUK va a seguir estando presente como alternativa. Es necesario, sino fundamental. Porque ese ciclo que muchas personas pretendíamos en los primeros meses tras el 15-M de 2011, ha dado su coletazo. Los partidos se hicieron con su fuerza y los partidos no son la solución sino la sociedad activa. Sabemos que no basta con ser independiente, ni siquiera con conseguir uno, dos o mil concejales. Se trata de sumar personas que ayudemos a cambiar la cada vez más empobrecida vida cotidiana de cada cual. Se trata de un empobrecimiento total, donde la vida administrada restringe aun mas que la que reinaba en el industrialismo de finales del siglo XIX. Estudios, becas, créditos, carnet de conducir, rgi, alquiler, trabajo, nómina sin convenio, IBI en aumento, despido, autónomo, crédito para matrículas, maternidad, conciliación imposible, IPC de Getxo super estar, inversión de ayudas en Getxo tercermundistas, especulación con empresas muy getxotarras: Sacyr, Florentino Pérez, antigua ferrovial, Soto de Azkorri, Balzola – PNV en su esencia -, construcciones de VPO con dos empresas de casas que ya se caen a dos años de ser construidas, construcción de VPO en zona inundable, puestos de trabajo base en el ayuntamiento a designio, sindicatos varios callando el coste millonario para las personas contribuyentes del reparto oneroso del pastel público; las mismas empresas en los mismos contratos con sus gerentes próximos en las adjudicaciones de obra en Getxo, jóvenes ahorcados por hipotecas de entidades financieras que dependen del dinero nuestro; empleos basura en servicios, hostelería, limpieza, domicilio – que gana un décimo que el dedicado a la prostitución - como motor del PIB en Getxo. 

En estos cuatro últimos años sólo GUK ha denunciado con nombres, datos y hechos alguna de estas cotidianas realidades. Solo lo puede hacer un partido que no gobierne ni aspire a gobernar, puesto que el resto gobierna en mayor o menor medida siempre como mejor le permite el retorcimiento que la propia ley permite. Por eso es preciso una alternativa política y social autónomamente local en Getxo. Con la humildad en número pero el orgullo de su valor humano, el respaldo de 900 personas nos obliga a trabajar por crear esa marea local en Getxo estos cuatro años. Nuestro modo de vida va en ello.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Pedimos el apoyo y voto a GUK




Independientes de Getxo pedimos, como ya hiciéramos hace cuatro años, el apoyo a GUK en las elecciones municipales del próximo domingo 26 de mayo de 2019. Hay más motivos que entonces. Por paradójico que pudiera parecer. Entonces GUK era un encuentro, una confluencia de partidos del margen en Getxo, corrientes contestatarias, el nuevo auge político Podemos y personas salidas de asociaciones, además de eso que hoy suena tan descompasado como la “sociedad civil” de Getxo. Algunos de esos partidos, y sus respectivas direcciones, tocaron arrebato para desembarazarse de todo lo que no fuera sus nomenklaturas más abyectas. Consideraban que los gorriones de esa confluencia  - las corrientes externas, los independientes, esa “sociedad civil” -  quitaban grano a las grandes y pomposas palomas – el organigrama de su partido ya constituido a la vieja usanza. Las direcciones de Ezker anitza y Podemos querían repartirse la plural contribución de GUK, desarticulándola y disolviéndola progresivamente para presentar Elkarrekin Podemos a continuación. Lo que sucedió es que el GUK que no se debió nunca a siglas, ha resistido para presentarse a las elecciones municipales. 

Y resiste por motivos políticos más que sobrados. Es más necesario que nunca que hagamos frente a la casta económica que zarandea con sus desigualdades la vida cotidiana de quienes vivimos en Getxo. Y es también más necesario que nunca articular una opción vecinal frente a la casta de los partidos que como hemos descrito antes tan abyectamente coopta con sus sillones negociados la vida de las personas. 

Más que una división entre izquierda y derecha, vivimos en Getxo una larvada división moral. Trabajar para un conglomerado, empresa o particular con ganancias astronómicas por poco o justo el salario mínimo, rejuntando los pedazos partidos del día; dejar, consentir que una nueva y vieja nomenklatura de demagogos que aspiran a vivir de la política se ofrezca a ser tu voz. La gente que reedita GUK tiene su mal trabajo y, como viene haciendo desde hace cuatro años, va a dedicar sus esfuerzos con la misma e impecable honestidad defendiendo en los plenos los intereses de la gente común en Getxo. 

Vivimos en un municipio pasto de la corrupción: contrataciones a familiares de concejales del PNV, adjudicación de servicios a empresas con miembros del PNV en su concejo de administración. La entidad bancaria que mayoritariamente explota a los getxotarras atados con hipotecas, la impresentable BBK, está aún controlada por miembros del PNV. 

Los proyectos que de largo son el jugo de la especulación en Getxo son hoy Andra Mari y Romo. En el primero aún penden numerosas operaciones que darían pingues beneficios a onerosas empresas como Sacyr, Florentino Pérez, alguna de las Klopowitz, Soto de Azkorri – relacionado con la red Malaya de Ibiza, y no se nos olvida ninguna mafia más. En Romo, la Nagusien etxea, centro neurálgico de servicios, cultural, social a mayores y a menos mayores es el objetivo de PNV y PSOE. Con su derribo, un nuevo pelotazo podría ser posible. La lucha de las personas mayores por mantener de manera autogestionada la Nagusien es un ejemplo de ejercicio político que debemos seguir.
Necesitamos caminar hacia la igualdad. Es imprescindible prescindir de poses retóricas y pasar a la acción en la defensa de lo común. 

Nuestro pueblo puede cambiar mucho, y nuestras vidas pueden ir a peor según quien tenga la manera de decidir con mayoría absoluta cómo vivir en Getxo. Esto es perentoriamente PNV y PSOE – pudiera serlo con cualquier otro partido dispuesto -. Por eso creemos necesario todas las personas que sostenemos GUK que te sumes a la defensa en esta ofensiva de la gente como tú.  En ello va nuestra vida.