viernes, 3 de julio de 2020

Paralizada obra por invadir zona verde en Azkorri



La rotonda que el ayuntamiento pretende implantar junto al pinar de Azkorri, mordiendo parte de su terreno, es la historia de un despropósito. Los autobuses de Euskotren paran frente a la cervecera Fangaloca tienen dificultades para dar la vuelta cuando vienen de Getxo y reemprenden la ruta desde Azkorri a Bilbao. Los clientes de la cervecera Fangaloca aparcan sus coches de manera masiva en el giro que puede hacer el autobús. En vez de regular el estacionamiento de los coches, el ayuntamiento ha decidido ubicar una rotonda más abajo en dirección a la playa para que los sutobuses puedan hacer la vuelta. El caso es que la rotonda proyectada muerde una parte del pinar y merendero de Azkorri.  Al final las consecuencias siempre derivan en la pérdida de espacio natural. Un grupo de vecinos y activistas aunado bajo el colectivo de Azkorri Bizirik ha obtenido la información del proyecto que el ayuntamiento no había proporcionado a nadie. Tras examinarla, ha encontrado contradicciones de peso sobre la idoneidad, además de serias dudas acerca de la legalidad urbana de la rotonda.

Sobre Azkorri y su pinar pende el yugo de la especulación inmobiliaria. En el plan urbano de 2007 en este sotobosque y ecosistema propio del que disfrutan miles de personas, queda convertido en un amasijo de chalets de alto pedigrí. El permiso para la habilitación de la cervecera Fangaloca y la cementación de su suelo aprobada por el ayuntamiento en tiempo record - y con un informe medioambiental contrario - da una prueba del interés por urbanizar esta zona por la puerta de atrás. La rocambolesca rotonda viene a añadir un pasito más al que no están dispuestos las decenas de personas agrupadas bajo el colectivo Azkorri Bizirik.

Llevamos denunciado desde 2008 el suculento negocio urbanístico que quedó entonces solo aparcado. El ayuntamiento de Getxo, sus funcionarios más leales y profesionales que no lo son pero contratados para la revisión del plan urbano futuro de Getxo, trazan la versión B de aquel aniquilador plan de 7.000 viviendas. Ahora son 3.500. Lo son en contra del lantalde que revisaba el plan general que mayoritariamente pedía la preservación y recuperación del terreno rural de Getxo. Si en 2007 entonces el montante era de 70.000 millones de pesetas en plusvalías, ahora solo lo es de la mitad. Y esta inocente y pobre rotonda parece que viene como de la nada y resulta que es la antesala, el mayordomo tonto, de la especulación que va a venir en próximos planos. Lo van a llamar progreso, lo van a llamar futuro. Pero no lo van a llamar dinero. Dinero frente a tierra. De momento las personas del colectivo Azkorri Bizirik han conseguido que las obras de la rotonda se paralicen.

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